El registro video-electroencefalográfico o v-EEG, es una prueba diagnóstica, no invasiva y no dolorosa que consiste en registrar la actividad cerebral.
Hoy por hoy, continúa siendo una herramienta diagnóstica fundamental en el diagnóstico y el manejo de la epilepsia y en el diagnóstico de otras entidades que pueden simular una epilepsia.
Son muchas las utilidades del registro v-EEG también en otras patologías neurológicas como son, los ictus, las encefalitis, los traumatismos, las intoxicaciones, las alteraciones del metabolismo hepático o renal, el deterioro cognitivo o las demencias, en pacientes con alteraciones del desarrollo psicomotor etc.
El trazado v-EEG puede aportarnos mucha información sobre las zonas del cerebro que “no funcionan del todo bien” y en qué grado, las zonas del cerebro que generan actividad epileptiforme, las zonas del cerebro que generan o están implicadas en las crisis epilépticas, la sensibilidad de los pacientes a ciertos estímulos, cómo su patología neurológica afecta al sueño etc.
¿Cómo se realiza un v-EEG?
Habitualmente, el registro se realiza con gorros de electrodos de diferentes colores según la medida de la cabeza, que se colocan sobre el cuero cabelludo aplicando un poco de gel conductor en cada electrodo con una jeringa y una aguja roma de un solo uso. También existen otros tipos de electrodos como son los electrodos de cucharilla que se adhieren con colodión o pasta adhesiva conductora en pacientes que se van a realizar registros más prolongados o en los que debemos afinar más en términos de localización de las anomalías como sucede en los pacientes en los que se plantee cirugía de epilepsia, ya que estas cucharillas se colocan tras una minuciosa medición cefálica siendo mucho más exacta su correspondencia anatómica.
En cualquiera de los casos, la retirada de los electrodos es sencilla y no dolorosa.
Tipos de registro v-EEG
En función de la duración, se pueden realizar “diferentes” tipos de registros como son:
- Registro v-EEG de rutina o de 20 minutos en vigilia y de manera ambulatoria; para revisiones habitualmente en pacientes conocidos.
- Registro v-EEG de 2h de duración o de siesta, que incluye vigilia y sueño diurno y requiere deseablemente una habitación hospitalaria o al menos, una cama. Especialmente útil en pacientes en los que se necesite valorar vigilia y un breve periodo de sueño.
- Registro v-EEG de sueño nocturno que incluye vigilia y sueño nocturno. Especialmente útil en pacientes con crisis nocturnas o en los que se sospechan crisis subclínicas durante el sueño. Idealmente requieren una habitación hospitalaria.
- Registro v-EEG prolongado: estudios de uno o más días de duración que requieren ingreso hospitalario. Durante este tipo de estudios se suelen utilizar electrodos de cucharilla, fácilmente ajustables y sustituibles si fuera necesario, de forma independiente.
¿Qué ocurre durante el registro?
En cuanto al registro de video, es un video que registra tanto con luz como en penumbra como en total oscuridad y está sincronizado con el registro EEG en todos los casos.
Los pacientes, deben estar acompañados todo el tiempo que dure el registro por personal especializado que esté especialmente entrenado en reconocer y explorar crisis y en contacto directo 24h con el personal médico responsable. En muchas ocasiones son pacientes en los que se reducen o retiran los fármacos anticrisis y esto es en sí misma una situación de riesgo “controlada”.
Es muy importante tener en cuenta los recursos humanos y técnicos de cada centro, para poder ofrecer un tipo u otro de registro para optimizar su eficiencia.
Situaciones que requieren especial atención
En ocasiones, es especialmente difícil la realización de un registro v-EEG dada las condiciones especiales de muchos de los pacientes en los que se indica esta prueba diagnóstica. Algunos adultos con casos de demencias moderadas-severas, pacientes menores de 4 años, niños con problemas del comportamiento, trastornos de espectro autista o retraso psicomotor importante son un reto en el manejo y colocación de los electrodos de registro.
Nuestra recomendación es no tener prisa ya que son pacientes en los que la eficiencia de la prueba es baja por definición (por ejemplo, en ocasiones, el paciente debe permanecer en la unidad de registro entre 3-6 horas para conseguir un registro v-EEG útil de 2h) y en los que hay tener un especial cuidado en el manejo del propio paciente y de la familia que en ocasiones incluso, tiene que ser partícipe de la prueba y guiar y colaborar con el técnico especializado en v-EEG.
En ningún caso es necesario, cortar o rasurar el pelo.
Pruebas de estimulación durante el v-EEG
En todos los registros v-EEG deben realizarse al menos dos estimulaciones; la hiperventilación que en sí misma aumenta la frecuencia de la actividad epileptiforme o incluso desencadena crisis como en el caso típico de la Epilepsia tipo Ausencias de la Infancia y la estimulación luminosa intermitente con luz blanca a diversas frecuencias con ojos cerrados, abiertos y durante la apertura y cierre ya que existen muchos pacientes que son fotosensibles con lo que ellos supone en la calidad de vida y la elección farmacológica.
En todos los registros v-EEG sin excepción debe realizarse un registro simultáneo de la actividad cardiaca y de la actividad muscular, deseablemente del miembro implicado en las crisis con componente motor.
Otros estímulos que pueden utilizarse
Se deben realizar otros tipos de estimulación en función de los desencadenantes de las crisis en algunos pacientes; escuchar cierto tipo de música, ruidos intensos e inesperados, ciertos olores o estímulos táctiles inesperados, jugar al ajedrez etc. Debemos conocer estos desencadenantes mediante una correcta anamnesis y estar preparados durante la prueba. En algunos centros se está incluyendo la estimulación cognitiva como parte del protocolo rutinario de estimulación.
Registros invasivos y cirugía de epilepsia
Existen otros tipos de registros más especializados como los que se realizan en el quirófano durante la propia cirugía de epilepsia, como es la Electrocorticografía (ECoG) que puede realizarse tanto con electrodos subdurales. como con electrodos profundos o con el marco de Montreal. Estos registros son fundamentales a la hora de detectar de forma muy precisa regiones que deben ser resecadas con el objetivo de la libertad de crisis y nos orientan también en los casos en los que es necesario ampliar la resección previamente programada, dada la persistencia de actividad epileptiforme.
Existen casos en los que estos electrodos invasivos se implantan y se mantienen durante varios días (en función del centro) con el objetivo de registrar el inicio de la crisis de manera más detallada o de localizar las diversas zonas que generan actividad epileptiforme. Si el estudio se realiza mediante la implantación de electrodos profundos según las guías, a este tipo de estudio se le llama Stereo-EEG.
No en todos los pacientes que padecen epilepsia refractaria es necesario un estudio Stereo-EEG, ya que este tipo de registro tiene unas indicaciones muy precisas y limitadas y este planteamiento diagnóstico requiere de una experiencia y formación específica para su realización en condiciones óptimas.
